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Sobre mi:

Soy mami de trillizos y dos más, tengo 39 años. Soy patronista de profesión y me encanta crear cositas para los niños cuando tengo tiempo, me gusta cocinar, hacer manualidades y coser. Pero sobre todo soy madre de cinco soles que me hacen aprender y descubrir cosas cada día.

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miércoles, 25 de abril de 2012

Concurso educar en valores 8 (parte II)

Un hijo lleva mucho trabajo, si podéis no rechacéis las ayudas que os ofrezcan. Delegar algo no es malo, el descansar es necesario, así que tenéis que aprender a compartir, con vuestra pareja y con la gente que os rodea. Curiosamente el permiso de maternidad suele acabar cuando los niños empiezan a entrar en una etapa que van adquiriendo autonomía. ¡Que peligro!.

Quien diga que llevar una casa y criar un hijo no es trabajo, que es peor aguantar el encargado detrás todo el día (como me dijo la semana pasada el de la gasolinera) es que no sabe de qué va el asunto. Si tan cómodo y fácil de hacer es, ¿por que cuando se llega a casa no se ponen como desesperados a pasárselo bien barriendo, cocinando, fregando, cuidando el niño y yendo a hacer la compra para todos?. ¿Por qué se prefiere ver la tele, mirar el periódico, leer, jugar con el ordenador o ir al bar a tomar un café con los amigos y hablar de fútbol?… ¿no será que no es tan maravilloso y fácil como algunos dicen?. Yo respeto mucho a las madres que han elegido estar en casa con los niños porque considero que es una de las actividades más cansadas que puedas encontrar, si quieres hacerlo bien te absorbe de una forma extrema aunque luego te compense en muchas cosas. Es como si uno viviera todo el día en la oficina, así que aunque estéis cansados, papis, recordad que el niño es de los dos y hay que compartirlo o al menos dar de tanto en tanto un respiro a la madre. Tampoco estaría nada mal que de tanto en tanto la pareja pudiera dejar al peque con alguien para recordar que aún son personas y festejar un poco como cuando novios.  Y sobre todo si alguien se siente muy agobiado habladlo. Siempre he dicho que no tenemos telepatía y si no decimos las cosas los demás no pueden saber lo que pasa por nuestra cabecita y luego ocurre lo que ocurre, que nos acabamos enfadando, cabreando o estresando. Así que ni uno ni otro no os canséis de comentar todo lo que opináis sobre la crianza y el trabajo que os supone ser padres. La comunicación, sin discusión, siempre en momentos relajados, es una de las cosas que más cuesta en la pareja y es la base de todo.

Pensad que vosotros y el entorno que intervenga en la crianza del niño debe estar bien coordinado. Si os proponéis algo deben hacer eso todos. No es cuestión de unos actuar de una forma y otro de otra. Así lo único que se consigue es desorientar al niño en un primero momento. Luego aprenderá a que con cada uno adoptará una estrategia para conseguir algo que el otro no le da. Lo más peligroso es que se llegue a contradecir un adulto a otro delante del niño, así lo único que se hace es desautorizarlo. Pongamos un ejemplo.  Los abuelos quieren darle al niño una golosina, los padres no lo quieren, pese a que lo han comunicado los abuelos compran golosinas porque ellos creen que es lo mejor para el niño, porque lo hacían con sus hijos de pequeños o porque creen que así el peque les hará más caso. El niño sabe que los papis no le darán pero que si los papis no se enteran, en casa de los abuelos tiene golosinas aseguradas. Un día los padres descubren al niño comiendo golosinas en casa de los abuelos y le dicen que no tome más, entonces viene la temida frase de “venga, no hagas caso a tu madre/padre que de esto no saben y tomate esto que total uno no te hará daño”. Eso si no dicen “lo siento, la culpa es de tu madre/padre que no te deja” y luego a la que nos damos la vuelta, llaman discretamente al niño en un lugar discreto diciéndole “ven toma esto pero no se lo digas a tu madre/padre y cuando quieras más dímelo sin que se enteren que los abuelitos siempre tenemos cosas buenas para el nene”.  ¿Qué hacemos?, ¿nos comemos a los abuelos con patatas o qué? Ya os comento que salvo algunas excepciones los problemas de este tipo con los abuelos es inútiles luchar contra ello, lo siento señores, pero normalmente con este tipo de abuelos hay que resignarse, la mayoría de los comentarios que he oído y los que me comentaban las psicólogas son casos perdidos. Lo mejor es ya no pedirle nada al niño si sabes que va a ocurrir eso, es decir, hacerse la sueca ante ello,  e intentar hablar con los abuelos de nuevo pero no delante del niño.

Dejando aparte los abuelos, los que sí deben estar súper coordinados son los padres. Si el niño hace una cosa mal y papá se enfada y pone al niño ha recoger lo que ha hecho, mamá no tiene que ir luego recogiendo ella porque “pobre niño es muy pequeño para eso”. O al contrario mamá ha dicho que esta tarde no salía porque había roto algo a propósito, no ha querido recoger, se ha chuleado y ha cogido una rabieta que ha acabado mordiendo a la mamá. Entonces viene el padre y se lo lleva al fútbol porque tenía las entradas. No digo que papá se quede sin partido,  el padre se va y lleva a otra persona, o se van los papis y dejan al niño con los abuelos. Quien levanta el castigo es la persona que lo ha impuesto. También tenéis que tener en cuenta que en relación a la edad del niño el tiempo del castigo tiene que ser uno u otro, el castigo tiene que ser inmediato para que el niño lo relacione (no castigarle dentro de tres horas o al día siguiente) y a ser posible no tiene que interferir en el quehacer de la familia (por eso he comentado lo de ir la pareja al fútbol), el castigo es para el niño no para el resto de la casa. Si hay una desavenencia se espera y cuando el peque esta en la cama o fuera de casa se comenta, pero se comenta como personas, sin amenazas, gritos ni ofensas. Recordad que lo que estáis discutiendo no es “me has herido en mi amor propio” sino “que es lo mejor que podemos hacer para encaminar al niño”. Puede que al hablarlo uno vea que se ha equivocado y se tomen las medidas para la próxima vez actuar en consecuencia. Si se ha actuado mal con el niño se le debería decir, explicarle porque hemos actuado mal y pedir perdón. El ejemplo es la mejor manera de educar a los niños, si el padre se equivoca y pide perdón tenéis más posibilidades que el niño se eduque con este valor, el de reconocer los fallos, asumirlos y disculparse.
A la hora de dar ejemplo a los niños tenemos que ir con mucho cuidado con nuestro comportamiento. Si desde bebés nos han oído pedir las cosas por favor y dar las gracias y se lo hemos ido diciendo ellos lo harán. Ejemplo, el niño cena y se gira a su padre y le dice “agua”, entonces el padre le dice “agua por…” y el niño dice “agua por favor”, el padre le responde mientras va a buscarla “así sí” y al dejársela le dice “y ahora que se dice” y el niño responde “gracias papá”. Evidentemente, antes ha de haber habido un trabajo de ir repitiéndoselo, pero de esta forma tan sencilla nuestros hijos pueden aprender fácilmente esto. Sólo hay que mantener siempre presentes que hay que dar ejemplo y hay que ir reforzando la conducta.

Y hablando de reforzar la conducta una de las cosas que más influyen en las personas son las palabras con las que las tratamos. Siempre he dicho que las palabras son una de las armas más poderosas que existen. Hemos de mentalizarnos en ser positivos siempre ante nuestros hijos, incluso cuando les recriminamos o les ensañamos algo. Como comenté hace poco en uno de los posts de Cintia, el verbo ser es muy peligroso ya que implica que una persona es de esa forma, es decir, que esa es su esencia. Ejemplo,  el niño se pone los zapatos y se los pone al revés, la madre/padre dice “hay hijo mío es que eres tonto no ves que llevas los zapatos al revés” más tarde se le caen macarrones con tomate sobre la ropa y se ensucia y le vuelven a decir “hay hijo además de tonto torpe, pero no te he enseñado yo a coger bien la comida con el tenedor es que no atiendes nunca y luego nos toca a nosotros limpiarlo todo, podrías estar más atento” . A la larga ese niño llegará a creer que realmente debe ser tonto o torpe. Si en cambio en ambos casos se le dice “a ver cariño, mira los pies, ¿como están los zapatos?, venga amor que tú sabes hacerlo bien, quítatelos y fíjate un poco mejor cada uno a su lado” o bien en el segundo caso decir algo así como “fulanito, mira como tienes el jersey, venga fíjate bien, que tú ya eres un nene no un bebé que sino te tendremos que poner un baberito. ¿Cómo te hemos enseñado coger el tenedor? Vamos que lo haces cada noche bien, concéntrate y sigue”. ¿Cuál de las dos formas os ha gustado más? ¿Cuál os hubiera gustado de os dijeran? La palabra tonto tendría que ser borrada de nuestro vocabulario ya que causa mucho daño. Recordad también que no es lo mismo ser que parecer, el niño puede parecer torpe porque no se fija puesto que normalmente lo hace muy bien y si se fija seguro que le saldrá requetechulo.  Tampoco es aconsejable emplear la típica "es que eres malo", es mejor decir "si tú sabes portarte muy bien, porque haces ahora esto, venga que tú sabes"

Esto también tiene sus ventajas cuando queremos conseguir algo de ellos. Por ejemplo no es lo mismo decir "Si no recoges las fichas del suelo no verás los dibujos" que decir "cuando hayas recogido las fichas del suelo iremos a la sala a ver juntos los dibujos" o bien en vez de verlos juntos se puede ir a merendar si se quiere acompañar de un refuerzo. El primer caso es una amenaza, el segundo es un condicionante pero con un final más apetecible. Si el niño no recoge la culpa no es de mamá que me esta castigando, es del niño que se está retrasando en recoger, tú no le impides ver los dibujos, sólo le estas dando una secuencia de hechos. Si la cosa se puede ir de las manos entonces mamá puede ayudar un poquito, pero que conste que ayudar no es hacerlo todo tú. Ayudar podría ser ir pidiéndole las cosas y tú irlas metiendo en la caja o bien que uno haga una zona de la habitación y el otro otra. Sólo pensad en como os gustaría a vosotros que os dijeran las cosas y aplicarlo.

El pensamiento positivo no se tiene que tener sólo al enseñarle, se tiene que tener siempre. El peque viene todo emocionado porque ha hecho  “un pinta” del que se siente muy orgulloso. Nosotros estamos arreglando cosas en casa como siempre y no estamos para nada, así que le decimos “a sí, otro dibujo, vale, vale, muy bonito sí” y seguimos sin ni siquiera haber mirado el dibujo. Si el niño está tan contento de su progreso hay que valorarlo, el decir “uyyy que mono, venga, ves a hacer otro y luego los colgaremos en la nevera cuando venga papá” no nos llevará mucho tiempo decir algo por el estilo, ¿verdad? Si realmente en ese momento no podemos dedicarle ni siquiera eso, lo mejor es decirle “lo siento amor pero ahora mamá no puede dejar lo que hace para mirar, espérame un momento y enseguida vendré a verlo, mientras puedes hacer uno para papá cuando venga”. Eso sí, cuando podáis pasad a ver los dibujos y alabadlos aunque tan sólo sean tres rayas, un círculo y algo indescifrable en medio, de esta forma el niño ganará en autoestima y tomará confianza haciendo cosas.

4 comentarios:

  1. Muchos consejos e importantes.
    Me quedo con la idea de lo esencial que es dar ejemplo y que los padres/madres tenemos que cumplir primero con aquello que pedimos a nuestros hijos.

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  2. Bueno, es la tercera vez que intento comentar y por unos errores o por otros no acaba de salir el comentario. Espero que no se triplique.
    Y cada vez voy reduciendo más lo que quería decir jeje. La importancia de predicar con el ejemplo y ser capaces de hacer nosotras aquellos que pedimos a nuestros hijos que hagan.

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  3. Jajaja, MAribel que raro, este bloger nos vuelve locas, porque yo vi tu mensaje publicado ayer y hoy no estaba y lo he encontrado en la bandeja de spam, que cosa más rara...si quieres de borro uno de los dos. Un besito!! Por cierto os aviso que queda sólo una propuesta por publicar. Igual dejo un día o dos para dar tiempo para que la gente lea todo el finde o por si llega alguna otra propuesta y luego abriré las votaciones. Un besito a todas y gracias por participar y opinar.

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  4. Me encanta como lo has explicado todo.
    Opino igual que tu, e intento seguir mas o menos esas pautas, pero tengo un pequeño problema: Su papi.
    Yo me esfuerzo por lograr una cosa, por ejemplo que no usen chupete fuera de la cama. Están un par de dias protestando y pidiendo el chupete a todas horas, pero no cedo. Al tercero llego a casa y me encuentro que su papi si se lo ha dado. Así que el trabajo de dos dias, tirado para nada.
    No me canso de explicarle, que si le parece pronto para quitarselo, o prefiere hacerlo de otra forma, que me lo diga y esperamos, o buscamos otro modo de hacerlo, pero me dice que no que está bien. Pero luego, a la primera lágrima cede. Que hago con él?. Creo que es más dificil educar a los padres, que a los hijos.
    Trokolo

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