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Soy mami de trillizos y dos más, tengo 39 años. Soy patronista de profesión y me encanta crear cositas para los niños cuando tengo tiempo, me gusta cocinar, hacer manualidades y coser. Pero sobre todo soy madre de cinco soles que me hacen aprender y descubrir cosas cada día.

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jueves, 26 de abril de 2012

Concurso educar en valores 9



9. Yo valoro cuando me dices la verdad

Como te dije estuve hablando con mi madre sobre el concurso, porque a mí realmente no se me ocurría nada y justo en ese momento pillamos a mi hermana  que nos lleva mintiendo desde Diciembre.
Ahí me dí cuenta de que lo que realmente le quiero inculcar a mis hijos (cuando los tenga) es la sinceridad y la confianza. Cualquier otro valor es muy importante también pero yo no soporto que me mientan, aunque para que mi hermana diga la verdad le estamos mintiendo nosotros, pero tiene que saber que todo tiene sus consecuencias.
¿Cómo le inculcaría eso a los niños? Bueno, en primer lugar no mintiendoles claro, pero se plantean una serie de cosas a lo lardo de una vida que hace que se les mienta como nos han mentido a nosotros. ¿Cómo les dices a los niños que los Reyes Magos somos nosotros si todos piensan que existen? Realmente no soy nadie para romperle la ilusión no solo a mi hijo, si no a otros niños a los que él o ella informará de la noticia. Ser sincero es muy dificil. Muchas veces hay que hacer o decir cosas que no son verdad para conseguir algo, yo perdí mi trabajo por ser sincera, por reconocer que había metido la pata, si hubiera mentido y hubiera dicho que estaba haciendo otra cosa quizás hoy estaría trabajando, pero eso para mí era impensable así que dije la verdad.
Volviendo al tema de los niños aparte de no mentirles está el tema de que ellos vean que no les sirve de nada porque al final me voy a enterar. Cada madre conoce a su hijo y sabe cuando está mintiendo por ciertos gestos, movimientos o que simplemente se pone colorado, con nosotras siempre funcionó el "me lo ha dicho un pajarito" frase patentada por mi madre que sabía cuándo estabamos mintiendo.
La sinceridad se basa en la confianza. De nada sirve que te cuenten que ayer en el cole se peleó con su compañero de clase si luego no te dicen si han tenido un problema con alguien en la calle por miedo, por no saber cómo vas a reaccionar, o simplemente porque no saben que si ellos no quieren no se hablará del problema, pero por lo menos se puede buscar una solución para cuando ellos la pidan.
Un ejercicio de confianza y seguidad es el típico que se hace en los colegios. Se sube a un niño a un sitio alto y de espaldas a sus compañeros tiene que lanzarse y confiar en que los compañeros lo cojerán. Esto se puede hacer en casa, demostrarles que pueden confiar en nosotros y que si nos dicen la verdad y son sinceros de corazón entre todos buscaremos una solución a lo que hayan echo, no hace falta aplicarles un castigo de "no sales en un mes" o "te quedas sin paga" podemos invertir ese castigo en cosas cotidianas que los ayuden también a valorar el esfuerzo, hay que explicarles qué es exactamente lo que han echo mal "estás castigado porque me has mentido diciendome que ibas a estar en casa de tu amigo y has estado en la calle jugando y por eso tienes que limpiar el baño durante una semana" o cualquier actividad adecuada a su edad.

Cintia, gracias por este momento de desahogo, me alegro de que nos des esta oportunidad de expresarnos también a los que no somos padres. Perdona por la tardanza. Un besito.

3 comentarios:

  1. Hay hija, me acabas de tocar la fibra sensible. La mentira es una de las cosas que menos aguanto. Se dice que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo y es verdad, la persona que miente si quiere hacerlo bien tiene que acordarse siempre de todo lo que ha dicho, donde y a quien y seguir manteniendolo. Mi ex-suegra era una mentirosa compulsiva, tanto que una vez compramos para el niño un edredon, para enseñarselo llevamos la foto esa que llevan con la prenda puesta en una cama. Ella nos la pidió y se la dimos. Luego le pedimos para que era y nos dice "Es que esta foto es muy mona y el cuarto está muy bien apañado, así que se la enseñaré a la vecina y le diré que es la foto del cuarto de mi nieto para que se muera de envidia". Mi ex y yo flipamos en colores, porque la foto en cuestión tenía impresos unos números, con los mismos números abajo que ponían cosas tipo "cojin a juego" "cortinas" "osito de peluches"... que eran los complementos que podías adquirir de ese juego, además de unas casillas con las medidad y el precio del edredon y el nombre de la casa del fabricante. Evidentemente, nos negamos en redondo a dejarle la foto cuando nos confirmó que no era el edredón, sino que lo que le quería colar era que esa era la foto del dormitorio del peque.
    En este caso me direis que hay que ser... ummm.... que hay que ser muy para querer colar eso. Pero al menos os podeis imaginar hasta que niveles se puede llegar cuando la mentira se convierte en algo compulsivo y cotidiano en tu vida.
    En el cole cuando era pequeña había una niña que su padre era guardia civil. Cuando la profe la reñia se ponía a llorar y decía que acababan de matar a su padre y por eso estaba así. Recuerdo que una vez la profe le dijo algo así como que en lo que llevabamos de mes ya habían matado tres veces a su padre y que además acababa de tener hacía poco una reunión con sus padres y no tenía pinta de estar muy muerto. Le dijo que la había pillado en plana mentira o bien la madre tenía una facilidad para casarse con los del cuerpo impresionante, así que hiciera el favor de dejar esa costumbre que no estaba bien jugar con esos temas.
    Suerte con vuestra hermana.

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  2. La sinceridad es un valor muy, muy importante... Realmente, todos los valores que se han planteado hasta ahora lo son. Va a estar muy chungo votar. Besotes!!!

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  3. La sinceridad es una de las cualidades que yo más valoro en una persona.
    Y como tantas otras cosas, se aprende.
    Somos las madres y padres quienes lo transmitimos a nuestros hijos con nuestro comportamiento y con nuestro trato hacia ellos.
    Mi niño vino un día y me dijo que había roto la batidora. Yo tuve una charla con él sobre la importancia de cuidar las cosas, pero no le castigué. Si lo hubiese hecho, la próxima vez mi niño mentiría para librarse del castigo. Hay que valorar mucho la sinceridad de los niños, incluso cuando hayan hecho algo incorrecto, porque así les demostraremos que ser sincero no tiene malas consecuencias.
    Recuerdo que muchas de las veces que yo mentí a mis padres fue por miedo, para evitar las malas consecuencias de algo.
    Yo intentaré demostrar a mi hijo que nunca le pasará nada malo por decir la verdad.

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