Sobre mi:

Soy mami de trillizos y otro más, tengo 37 años y soy musulmana hace 7 años. Soy patronista de profesión y me encanta crear cositas para los niños cuando tengo tiempo, me gusta cocinar, hacer manualidades y coser. Pero sobre todo soy madre de cuatro soles que me hacen aprender y descubrir cosas cada día.

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lunes, 30 de abril de 2012

Lecciones de vida 3: nunca digas nunca


Esta entrada la tenía escrita antes del concurso y luego con lo que pasó en la propuesta 4, me dieron ganas de no publicarlo para evitar que alguien me atacara por mi religión, porque parece que moleste a algunas personas que haya encontrado la felicidad y la paz al hacerme musulmana. Pero luego he pensado que si alguien me falta el respeto lo borro y ya está, no merece ni mi réplica ni que le argumente nada, que es mi blog y no tengo que avergonzarme ni esconderme de lo que soy, porque no hago mal a nadie con esto, así que lo publico tal cual lo escribí en su día.

Hace como 5 años yo era otra persona diferente, por dentro y por fuera. Cosas que antes no me gustaban o incluso odiaba ahora forman parte de mi. Muchos "yo nunca..." se han vuelto en mi contra. Yo era una mujer  ultrafeminista, bastante radical con mis ideas, intolerante e inflexible, nómada, autosuficiente en todos los sentidos, sin ataduras ni compromisos, hoy aquí mañana allí,...

Era atea convencida de que las religiones eran un invento de unos gobernantes para intentar manejar y controlar a las masas en sociedades asalvajadas de hace cientos de años, pero que hoy en día no les encontraba sentido ni razón de ser. Pensaba que quienes las seguían eran algo cortos de entendimiento o incultos, carne de cañón de sectas, manipulables y en algunos casos desesperados por agarrarse a algo para poder soportar sus miseras vidas. Quien me iba a decir a mi que me haría musulmana poco después, que creería en Dios como si lo viera y le rezaría 5 veces al día, que pasaría un mes al año de ayuno voluntario por adoración, que me cubriría de la cabeza a los pies y que eso sería el principio del fin de aquella persona que había sido hasta entonces.  Si me lo llegan a decir primero no me lo creo y segundo me hubiera reído hasta dolerme los mofletes. Sin embargo ahora soy musulmana y estoy muy orgullosa de serlo, a pesar de que sé que mucha gente piensa como yo pensaba y lo noto en sus miradas por la calle y en sus comentarios. Pero también me he encontrado en el camino de mi nueva religión gente maravillosa e increíble, de la que he aprendido muchas lecciones de vida. Pero no quiero hablar mucho de mi religión precisamente porque sé lo que piensan muchos de los que no creen sobre los creyentes en general y de los musulmanes en particular, porque yo también he estado del otro lado (por así decirlo).Y de mi cambio de fe puedo decir que nunca digas nunca.

Yo hace unos años no entendía a las mujeres que eran amas de casa y ya está. Pensaba que eran unas vagas, sin carácter, sin aspiraciones ni metas en la vida, las veía como "putas de un sólo cliente", mantenidas que aguantaban lo que fuera para no tener que buscarse la vida. Me atrevo a confesar esto públicamente (aunque ahora me avergüence de ello) porque ya no soy así, y porque me he convertido en una de esas amas de casa que tanto rechazo me causaban. Y tengo que decir que me encanta ser ama de casa mucho más que trabajar fuera, que soy feliz y no sólo por mis hijos. Porque ahora creo que es una ocupación tan respetable como otra cualquiera. Yo nunca pensé que iba a ser feliz de que me mantendría mi marido y haríamos un gran equipo de esta forma, y aprendí que nunca puedes decir nunca.

Yo miraba por encima del hombro a la gente pudorosa. Pensaba que me había liberado de mis vergüenzas y tabús y estaba por encima de ellos. Era nudista y me gustaba desafiar y escandalizar a la gente. He tenido trabajos en los que me he desnudado sin pudor, como modelo, go-gó o performance. Ahora me cubro por mi religión y he encontrado el valor en ello. He descubierto que soy como una joya, como una perla dentro de su concha que no necesita exibirse para que le digan que es hermosa porque ya lo sabe. He aprendido a valorar mis encantos y a enseñárselos sólo a quien yo quiero porque para mi ahora son algo privado y no algo público al alcance de cualquiera. He pasado de enseñarlo todo a no enseñar nada, de pensar en esas pobres musulmanas que van cubiertas porque les obliga un hombre a ser una de ellas y descubrir el verdadero motivo y una vez más retumba en mi cabeza esa frase: nunca digas nunca.

Desde que soy madre muchas de las ideas que tenía de crianza se han ido esfumando por el camino. Muchas cosas que pensaba que haría no hago y muchas que pensaba que no haría las hago. Muchas veces criticaba a esas madres consentidoras que tienen a los niños "malcriados" y ahora me encuentro que me lo dicen a mi. Una vez más se me demuestra que hay que encontrarse en situación para poder hablar de las cosas y de las personas, porque no tienes ni idea de como reaccionarías tu en su pellejo. Porque jamás puedes imaginar lo que vas a sentir por un hijo hasta que lo tienes y nunca sabes de lo que eres capaz hasta que se te plantea el reto de hacerlo. Así que una vez más nunca digas nunca.

En muchas cosas he pasado de un extremo a otro, en otras no tanto. Me han dicho muchas veces el "quien te ha visto y quien te ve" y hasta me han llegado a decir si voy disfrazada. He cambiado mucho pero también en la forma de ver "el otro lado" de lo que yo creo. He pasado de despreciarlo a tolerarlo y respetarlo. Muchas veces porque yo formé parte de él en otro tiempo y otras veces porque he aprendido que nunca puedes decir de este agua no beberé. Que lo que hoy no te gusta te puede gustar mañana, que te puedes convertir en quien hoy te causa repulsa. La vida es larga y da muchas vueltas. Por esto creo tan importante no ser despectivo con otras formas de vida, de crianza, de lo que sea. Por eso creo que es muy importante la tolerancia hacia los demás. Por eso creo importante respetar todas las posturas y todas las formas de pensar. Por eso digo siempre "Nunca digas nunca!".
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sábado, 28 de abril de 2012

Votaciones para el concurso


Primero tengo que daros las gracias a todas por vuestra participación y por las aportaciones que habéis hecho. Cuando terminen las votaciones os pondré una entrada con una pequeña reflexión sobre todo esto, que ahora no quiero condicionar las votaciones así que voy al grano.

Las votaciones podrán hacerse por dos vías, por email a tenderetetrestristestigres@hotmail.com si queréis hacerlo de forma privada y en un comentario en esta entrada si queréis hacerlo público. Puede votar cualquiera, haya participado o no, sea seguidor habitual o que pasaba por aquí, pero bueno que por lo menos haya leido las propuestas antes de votar, jeje.

 Haremos en plan gran hermano dando 3 puntos al que más os haya gustado, 2 puntos al segundo y 1 punto al tercero, porque a veces te resulta difícil elegir sólo una propuesta. Dejaré una semana de tiempo para votar por si hay alguna despistadilla por ahí, que ahora con el puente y eso ya se sabe...jejeje. He pensado hacer un sorteo entre todas las participantes, todavía no sé cómo pero lo más seguro que lo haga a la antigua usanza con una bolsa llena de bolas o papeles y que saque una ulguna mano inocente. Ya os lo diré seguro en día que comunique la ganadora la semana que viene, si Dios quiere. Suerte a todas y de nuevo GRACIAS.

1. La solidaridad: el restaurante del mundo
2. La honestidad: la fávula del cuervo
3. Dinamica familiar para trabajar los valores
4. El respeto con un cuento
5. Cuentos personalizados: la mochila de tu ser
6. Empatía: método educativo japonés
7. Respeto a la diversidad en el cole
8. Educar en valores primero a los padres , parte 2 y parte 3
9. Yo valoro cuando me dices la verdad
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viernes, 27 de abril de 2012

La maldición del acuario


Ya no me quedan más propuestas para el concurso. Hoy os dejo jornada de reflexión y mañana (o pasado) si Dios quiere  os pongo la entrada de las votaciones. Así que para relajarnos un poco de un tema tan serio y profundo, os pongo hoy un par de anécdotas que me han pasado últimamente, de esas que cuando te acuerdas te ríes sola.

Lo que hoy os voy a contar no tiene que ver con los niños ni con mis aficiones, bueno si se le puede llamar afición a mi atracción fatal por las basuras ajenas (véase Síndrome de Diógenes), entonces si. El caso es que una vez mi hermana se mudó de casa y no quería llevarse un acuario viejo que tenía en la terraza abandonado hace tiempo. Como sabía que yo en un pasado tuve dos acuarios y me gustaban mucho pues me lo regaló. Lo limpié y lo puse en mi salón a la espera de llenarlo de peces algún día. El "algún día" suele convertirse fácilmente en "nunca". Así que mi querido acuario pasó a ser un trasto inútil que sólo servía para ponerlo encima de mi máquina de coser antigua, para que con la escusa mi marido no bajara la máquina al trastero que no le gusta. El caso es que lo llené de libros, en plan performance decorativa rara y ahí está ese engendro horrible en mi salón: máquina de coser-acuario-libros.

Mi vecino tiene un acuario muy bonito con peces justo en la puerta de su terraza y se ve desde mi terraza. A mi niña le encanta mirarlo y cada vez que sale a la terraza te pide aupi para verlo. A raíz de esto mi marido me da la brasa para que pongamos peces en el acuario, que yo me niego porque da mucho trabajo (y sé a quien le va a tocar por muchas promesas que me haga) y cuesta su dinerillo también. Ahora no me apetece ni tengo tiempo. Un desafortunado día estaba yo metiendo la mano en los pañales que tenía colgados en la terraza en el colgados de los alas y mientras miraba los peces de mi vecino ensimismada como sólo se puede quedar uno mirando peces, vamos. El murete que separa mi terraza de la del vecino tapa el colgador de la ropa así que parecía que estaba ahí fuera mirando descaradamente la casa de mi vecino. De repente se empezó a bajar la persiana, jajaja, menuda vergüenza!! Como había más luz fuera que dentro sólo veía el acuario porque estaba iluminado y no veía que había una persona mirando como yo miraba, jajaja, se pensaría que estaba cotilleando su casa! jajaja. Estuve dos días que me ponía roja sólo de recordarlo y no me atrevía a salir a la terraza.Había pensado salir a sacar una foto para que lo veáis y os pongáis mejor en situación, pero como me pille sacando fotos ya...

El otro día mi marido me trajo una bolsa de basura, de la basura claro, ya que como os conté en la entrada que os enlazo arriba mi Síndrome de Diógenes se lo he pasado a él (si, es contagioso). Me dijo que ya podíamos poner el acuario que había encontrado unas piedras de acuario en la basura. Yo vi esa bolsa por fuera bastante escasa de piedras y pensé que alguien tira unas piedras de acuario por dos razones:
-O que las compró cuándo montó su acuario y le sobraron y andaban por casa hace tiempo, hasta que se decidió a tirarlas. En tal caso estarían en buen estado, pero seguían siendo muy pocas para montar nuestro acuario que es grandecito.
- O que han cambiado las piedras del acuario o unas pocas porque estaban ya viejunas y llenas de algas por lo que no sirven para nada de nada.

En cualquiera de los dos casos no me servían porque no pensaba poner el acuario en marcha. Pero esperé un par de días para que a mi marido se le olvidara el tema antes de tirarlas de nuevo o bajarlas al trastero si estaban nuevas para más adelante. Esta mañana limpiando, he abierto la bolsa porque no recordaba que eran las dichosas piedras, y para mi gran sorpresa me encuentro que son las piedras usadas de una caja  de gato!!! Casi me da un ataque de risa, como no tenían cacas, eran azules y blancas y mi marido no ha tenido nunca gato se ha pensado que eran piedras de decoración, jajaja. Conclusión: me tengo que deshacer de ese maldito acuario...
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jueves, 26 de abril de 2012

Concurso educar en valores 9



9. Yo valoro cuando me dices la verdad

Como te dije estuve hablando con mi madre sobre el concurso, porque a mí realmente no se me ocurría nada y justo en ese momento pillamos a mi hermana  que nos lleva mintiendo desde Diciembre.
Ahí me dí cuenta de que lo que realmente le quiero inculcar a mis hijos (cuando los tenga) es la sinceridad y la confianza. Cualquier otro valor es muy importante también pero yo no soporto que me mientan, aunque para que mi hermana diga la verdad le estamos mintiendo nosotros, pero tiene que saber que todo tiene sus consecuencias.
¿Cómo le inculcaría eso a los niños? Bueno, en primer lugar no mintiendoles claro, pero se plantean una serie de cosas a lo lardo de una vida que hace que se les mienta como nos han mentido a nosotros. ¿Cómo les dices a los niños que los Reyes Magos somos nosotros si todos piensan que existen? Realmente no soy nadie para romperle la ilusión no solo a mi hijo, si no a otros niños a los que él o ella informará de la noticia. Ser sincero es muy dificil. Muchas veces hay que hacer o decir cosas que no son verdad para conseguir algo, yo perdí mi trabajo por ser sincera, por reconocer que había metido la pata, si hubiera mentido y hubiera dicho que estaba haciendo otra cosa quizás hoy estaría trabajando, pero eso para mí era impensable así que dije la verdad.
Volviendo al tema de los niños aparte de no mentirles está el tema de que ellos vean que no les sirve de nada porque al final me voy a enterar. Cada madre conoce a su hijo y sabe cuando está mintiendo por ciertos gestos, movimientos o que simplemente se pone colorado, con nosotras siempre funcionó el "me lo ha dicho un pajarito" frase patentada por mi madre que sabía cuándo estabamos mintiendo.
La sinceridad se basa en la confianza. De nada sirve que te cuenten que ayer en el cole se peleó con su compañero de clase si luego no te dicen si han tenido un problema con alguien en la calle por miedo, por no saber cómo vas a reaccionar, o simplemente porque no saben que si ellos no quieren no se hablará del problema, pero por lo menos se puede buscar una solución para cuando ellos la pidan.
Un ejercicio de confianza y seguidad es el típico que se hace en los colegios. Se sube a un niño a un sitio alto y de espaldas a sus compañeros tiene que lanzarse y confiar en que los compañeros lo cojerán. Esto se puede hacer en casa, demostrarles que pueden confiar en nosotros y que si nos dicen la verdad y son sinceros de corazón entre todos buscaremos una solución a lo que hayan echo, no hace falta aplicarles un castigo de "no sales en un mes" o "te quedas sin paga" podemos invertir ese castigo en cosas cotidianas que los ayuden también a valorar el esfuerzo, hay que explicarles qué es exactamente lo que han echo mal "estás castigado porque me has mentido diciendome que ibas a estar en casa de tu amigo y has estado en la calle jugando y por eso tienes que limpiar el baño durante una semana" o cualquier actividad adecuada a su edad.

Cintia, gracias por este momento de desahogo, me alegro de que nos des esta oportunidad de expresarnos también a los que no somos padres. Perdona por la tardanza. Un besito.
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Concurso Educar en valores 8 (última parte)

Y hablando del poder de las palabras, algo que tiene que tener muy en cuenta los padres es como se le va ha denominar al niño. Me explico,  llega el padre a casa y la madre le dice “sabes lo que ha hecho esta tarde tu hijo”. Seguramente nada bueno. Volvamos a entrar en casa y la madre dice “sabes lo que ha hecho esta tarde mi hijo”. Seguramente algo bueno. Si os fijáis cada vez que el niño hace algo bueno es mi hijo y cuando hace algo malo es tú hijo. Esto tendría que evitarse por el bien del entendimiento entre los padres y para centrarse en la educación del peque. Lo mejor es decir siempre su nombre o bien el niño o nuestro hijo. Ese caso también se puede dar con los abuelos, sobre todo cuando ha habido una separación de los padres, si tenemos alguna confrontación con los suegros no es cuestión de ir por allí diciendo “mi hijo” porque ese niño es tanto hijo tuyo, como de tú ex pareja, como su nieto.

Cuando por unas circunstancias u otras ha habido una ruptura familiar se debe tener una cosa muy clara. Puede que como pareja no funcionéis y estéis mejor cada uno en su casa, pero el niño no tiene la culpa de eso y no tiene que convertirse en un arma arrojadiza para zanjar las desavenencias entre papá y mamá, ¡bastantes problemas tienen los niños aprendiendo y creciendo para que nosotros los utilicemos para hacernos daño!. Así seguro que ellos se harán muchísimo más.  Los padres deben ponerse de acuerdo por el bien de niño, seguir yendo a buscarlo los dos al cole si así lo hacían, yendo juntos a los cumples que les inviten, ir juntos al médico o a las actividades del cole en que salga el peque. Es lo que os he dicho al principio, el niño es de los dos y lo es para toda la vida. En mi caso la gente alucina en ocasiones de que en muchísimas actividades estemos yo, mi ex y nuestro hijo y mi actual pareja y el hijo de ambos, jugando todos, llevando mi ex en hombros al pequeño mientras el mayor está hablando con mi actual pareja de algo. Reconozco que una cosa así no es muy habitual pero creo que debería serlo.

Una cosa si estáis en esta situación y rehacéis vuestra vida, tened en cuenta que esa persona no será nunca su papá. Me explico, una vez mi hijo mayor intentaba decirle papá a mi pareja, nos paramos, nos agachamos para estar a su altura y le dije “tú tienes un papá que se llama fulanito y que aunque no viva con mamá te quiere muchísimo. La pareja de mamá es alguien muy especial y aunque estemos viviendo juntos y se preocupe por ti y juegue contigo, y te quiera como si fueras su hijo, él nunca te podrá llamar hijo, te llamará X y tú nunca le podrás decir papá, porque ya tienes uno. Le llamarás fulanito, y fulanito es alguien muy especial que no se puede comparar a nada más”. Porque pensad, ¿como os sentiríais vosotros en esta circunstancia y vuestro hijo empieza a decirle papá o mamá a otra persona?  Reconozco que llegar a esto me llevó mucho trabajo y mucho hablar con mi ex de que aunque estuviéramos separados el niño era cosa de los dos, le decía que” muchos padres pagarían para que sus parejas les dieran tantas facilidades y él que las tenía pasaba de ello” lo bueno es que lo reconocía pero siempre había una excusa para no ir al medico a al cole... Por suerte al final se fue dando cuenta de ello sobre todo cuando vio que el niño empezaba a pasar de él y le comenté si creía que el niño caería siempre rendido a sus pies sólo porque él fuera el padre biológico. A un niño hay que currárselo cada día, con besos y con regañinas si hace falta pero tiene que ver que siempre nos tendrá al lado y puede confiar en nosotros. Es por eso que un niño cuando ha sido adoptado aunque no haya tenido esos nueve meses de ventaja (y muchos otros después) acaba sintiendo tan profundamente que esos son sus padres y los padres sienten que ese es su hijo y que la gestación fue de papeleo en vez de consultas al ginecólogo y el parto pasó por un viaje, una visita a un juzgado y normalmente una reunión en una habitación de un orfanato.
Algo que desmonta mucho a los niños y los estresa es la falta de horarios, a los niños les suelen gustar  las rutinas. Evidentemente se pueden hacer actividades nuevas, pero los horarios básicos de levantarse, acostarse y horas de comidas debería respetarse.  Eso de que porque es verano y estamos de vacaciones los niños cenen a las 10 y se vayan a dormir casi a las 12 y luego se levanten cuando quieran es desconcertante. Los niños pierden rutinas y los padres no tenemos ni un momento para estar tranquilos. Es cierto que muchas veces es necesario  modificar las rutinas, si sabéis que eso ocurrirá, comentádselo, aunque sea pequeño. Entienden mucho más de lo que creéis.  Los niños suelen sentirse más seguros si saben que en lugar de ir al cole hoy iréis al pediatra. Muy relacionado con los horarios está el hecho de tener muy claro que los niños son niños. Me explicaré, en ocasiones, o bien por incompatibilidad de horarios con los laborales de los padres, o bien porque pensamos que nuestro hijo puede convertirse en una figura del deporte que más nos gusta o porque queremos que sea súper inteligente y que poniéndole tropecientas actividades y repasos lo conseguiremos, o porque realmente necesita ese apoyo en algo, o por lo que sea, tengamos al peque “entretenido” todo el día con un sinfín de actividades extraescolares.  Puede que el niño pueda llevarlo bien y todo ese ajetreo se convierta en una rutina, pero, ¿creéis que es necesario en ocasiones tanto?.  A mi hijo tuve que ponerle mucho refuerzo para enseñarle muchas cosas, a la salida del cole iba a un gabinete, allí le daban logopedia, psicomotricidad, repaso… en una ocasión le pregunté a Noemi si en casa tenía que hacer más deberes y le tenía que dar más refuerzo. Entonces ella me dijo “Cariño, es un niño, hace mucho más de lo que puede, déjale respirar un poco o se saturará y se cerrará”. Es cierto, así como nosotros como dice un programa de tele necesitamos nuestro minuto de paz y relax, los niños tienen que tener también sus momentos de niños, no les saturemos.
Creo que más o menos todo esto se puede resumir aproximadamente en los valores de amor, respeto, generosidad, empatía, comprensión, colaboración, comunicación, firmeza, humildad. Y… ¿como deberían trabajar los padres todo esto?. Lo primero es asumir que se puede fallar, si uno asume que no es omnipresente ya es un paso. El siguiente sería identificar donde se falla, para ello lo mejor es escuchar y preguntar, hay un ejercicio o actividad que nos puede servir también para el siguiente paso que es ver como le ponemos solución. Os pongo un ejemplo que es extrapolable a cualquier valor o conducta que queráis trabajar.
Tenéis que hacer una sencilla tabla, cada miembro que intervenga en la educación tiene que tener una. Cuando detectáis un problema recordad lo que habéis hecho. Luego apuntadlo,  cuando se ha dado el problema, a que hora, anotad lo que ha pasado antes, como os sentías, que habéis hecho, como habéis reaccionado y actuado y como se lo ha tomado el niño y las demás personas que estén allí. Más tarde, al día siguiente o el día que determinéis, ponedlo en común, id mirando porque ha ocurrido algo, como he reaccionado, que ha pasado después, si lo hemos hecho bien, si lo podríamos mejoras, como lo hacen los demás, si nos gustaría que ha nosotros nos hicieran eso.  Os sugiero que pase un tiempo pues cuando algo acaba de ocurrir puedes estar ofuscado y lo que en este momento te parece tremendo luego te das cuanta que no hay para tanto o que te has pasado, pero tampoco esperéis demasiado tiempo para luego no recordadlo cuando lo habléis. Si llegáis a una conclusión intentad trabajarla.  Si la situación es muy grave y se os va de la mano entonces el mejor consejo que os puedo dar es que os pongáis en manos de un profesional, un psicólogo que puede ser el de la escoleta, el del cole o un profesional externo. Preguntad que os asesoren o recomienden alguien, el boca a boca muchas veces es sinónimo de que se funciona bien. Si no os convence buscad otro. Recordad, no es que busquéis a otro que os de la razón, buscáis uno que os de consejos, os ayude y os sepa encauzar en el dificilísimo camino de ser padres. ¿Y cómo sabremos que lo estamos haciendo bien?. Pues sencillamente porque los cambios que habeis provocado en vuestro entorno, harán que tanto vosotros como vuestro hijo empezareis a sentiros que sois unas personas felices.

Sabéis lo mejor de que los niños no vengan con manual… que ese manual nos lo hemos de currar nosotros gracias a su evolución y al devenir de nuestras vidas juntos. Suerte y a disfrutarlo.
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miércoles, 25 de abril de 2012

Concurso educar en valores 8 (parte II)

Un hijo lleva mucho trabajo, si podéis no rechacéis las ayudas que os ofrezcan. Delegar algo no es malo, el descansar es necesario, así que tenéis que aprender a compartir, con vuestra pareja y con la gente que os rodea. Curiosamente el permiso de maternidad suele acabar cuando los niños empiezan a entrar en una etapa que van adquiriendo autonomía. ¡Que peligro!.

Quien diga que llevar una casa y criar un hijo no es trabajo, que es peor aguantar el encargado detrás todo el día (como me dijo la semana pasada el de la gasolinera) es que no sabe de qué va el asunto. Si tan cómodo y fácil de hacer es, ¿por que cuando se llega a casa no se ponen como desesperados a pasárselo bien barriendo, cocinando, fregando, cuidando el niño y yendo a hacer la compra para todos?. ¿Por qué se prefiere ver la tele, mirar el periódico, leer, jugar con el ordenador o ir al bar a tomar un café con los amigos y hablar de fútbol?… ¿no será que no es tan maravilloso y fácil como algunos dicen?. Yo respeto mucho a las madres que han elegido estar en casa con los niños porque considero que es una de las actividades más cansadas que puedas encontrar, si quieres hacerlo bien te absorbe de una forma extrema aunque luego te compense en muchas cosas. Es como si uno viviera todo el día en la oficina, así que aunque estéis cansados, papis, recordad que el niño es de los dos y hay que compartirlo o al menos dar de tanto en tanto un respiro a la madre. Tampoco estaría nada mal que de tanto en tanto la pareja pudiera dejar al peque con alguien para recordar que aún son personas y festejar un poco como cuando novios.  Y sobre todo si alguien se siente muy agobiado habladlo. Siempre he dicho que no tenemos telepatía y si no decimos las cosas los demás no pueden saber lo que pasa por nuestra cabecita y luego ocurre lo que ocurre, que nos acabamos enfadando, cabreando o estresando. Así que ni uno ni otro no os canséis de comentar todo lo que opináis sobre la crianza y el trabajo que os supone ser padres. La comunicación, sin discusión, siempre en momentos relajados, es una de las cosas que más cuesta en la pareja y es la base de todo.

Pensad que vosotros y el entorno que intervenga en la crianza del niño debe estar bien coordinado. Si os proponéis algo deben hacer eso todos. No es cuestión de unos actuar de una forma y otro de otra. Así lo único que se consigue es desorientar al niño en un primero momento. Luego aprenderá a que con cada uno adoptará una estrategia para conseguir algo que el otro no le da. Lo más peligroso es que se llegue a contradecir un adulto a otro delante del niño, así lo único que se hace es desautorizarlo. Pongamos un ejemplo.  Los abuelos quieren darle al niño una golosina, los padres no lo quieren, pese a que lo han comunicado los abuelos compran golosinas porque ellos creen que es lo mejor para el niño, porque lo hacían con sus hijos de pequeños o porque creen que así el peque les hará más caso. El niño sabe que los papis no le darán pero que si los papis no se enteran, en casa de los abuelos tiene golosinas aseguradas. Un día los padres descubren al niño comiendo golosinas en casa de los abuelos y le dicen que no tome más, entonces viene la temida frase de “venga, no hagas caso a tu madre/padre que de esto no saben y tomate esto que total uno no te hará daño”. Eso si no dicen “lo siento, la culpa es de tu madre/padre que no te deja” y luego a la que nos damos la vuelta, llaman discretamente al niño en un lugar discreto diciéndole “ven toma esto pero no se lo digas a tu madre/padre y cuando quieras más dímelo sin que se enteren que los abuelitos siempre tenemos cosas buenas para el nene”.  ¿Qué hacemos?, ¿nos comemos a los abuelos con patatas o qué? Ya os comento que salvo algunas excepciones los problemas de este tipo con los abuelos es inútiles luchar contra ello, lo siento señores, pero normalmente con este tipo de abuelos hay que resignarse, la mayoría de los comentarios que he oído y los que me comentaban las psicólogas son casos perdidos. Lo mejor es ya no pedirle nada al niño si sabes que va a ocurrir eso, es decir, hacerse la sueca ante ello,  e intentar hablar con los abuelos de nuevo pero no delante del niño.

Dejando aparte los abuelos, los que sí deben estar súper coordinados son los padres. Si el niño hace una cosa mal y papá se enfada y pone al niño ha recoger lo que ha hecho, mamá no tiene que ir luego recogiendo ella porque “pobre niño es muy pequeño para eso”. O al contrario mamá ha dicho que esta tarde no salía porque había roto algo a propósito, no ha querido recoger, se ha chuleado y ha cogido una rabieta que ha acabado mordiendo a la mamá. Entonces viene el padre y se lo lleva al fútbol porque tenía las entradas. No digo que papá se quede sin partido,  el padre se va y lleva a otra persona, o se van los papis y dejan al niño con los abuelos. Quien levanta el castigo es la persona que lo ha impuesto. También tenéis que tener en cuenta que en relación a la edad del niño el tiempo del castigo tiene que ser uno u otro, el castigo tiene que ser inmediato para que el niño lo relacione (no castigarle dentro de tres horas o al día siguiente) y a ser posible no tiene que interferir en el quehacer de la familia (por eso he comentado lo de ir la pareja al fútbol), el castigo es para el niño no para el resto de la casa. Si hay una desavenencia se espera y cuando el peque esta en la cama o fuera de casa se comenta, pero se comenta como personas, sin amenazas, gritos ni ofensas. Recordad que lo que estáis discutiendo no es “me has herido en mi amor propio” sino “que es lo mejor que podemos hacer para encaminar al niño”. Puede que al hablarlo uno vea que se ha equivocado y se tomen las medidas para la próxima vez actuar en consecuencia. Si se ha actuado mal con el niño se le debería decir, explicarle porque hemos actuado mal y pedir perdón. El ejemplo es la mejor manera de educar a los niños, si el padre se equivoca y pide perdón tenéis más posibilidades que el niño se eduque con este valor, el de reconocer los fallos, asumirlos y disculparse.
A la hora de dar ejemplo a los niños tenemos que ir con mucho cuidado con nuestro comportamiento. Si desde bebés nos han oído pedir las cosas por favor y dar las gracias y se lo hemos ido diciendo ellos lo harán. Ejemplo, el niño cena y se gira a su padre y le dice “agua”, entonces el padre le dice “agua por…” y el niño dice “agua por favor”, el padre le responde mientras va a buscarla “así sí” y al dejársela le dice “y ahora que se dice” y el niño responde “gracias papá”. Evidentemente, antes ha de haber habido un trabajo de ir repitiéndoselo, pero de esta forma tan sencilla nuestros hijos pueden aprender fácilmente esto. Sólo hay que mantener siempre presentes que hay que dar ejemplo y hay que ir reforzando la conducta.

Y hablando de reforzar la conducta una de las cosas que más influyen en las personas son las palabras con las que las tratamos. Siempre he dicho que las palabras son una de las armas más poderosas que existen. Hemos de mentalizarnos en ser positivos siempre ante nuestros hijos, incluso cuando les recriminamos o les ensañamos algo. Como comenté hace poco en uno de los posts de Cintia, el verbo ser es muy peligroso ya que implica que una persona es de esa forma, es decir, que esa es su esencia. Ejemplo,  el niño se pone los zapatos y se los pone al revés, la madre/padre dice “hay hijo mío es que eres tonto no ves que llevas los zapatos al revés” más tarde se le caen macarrones con tomate sobre la ropa y se ensucia y le vuelven a decir “hay hijo además de tonto torpe, pero no te he enseñado yo a coger bien la comida con el tenedor es que no atiendes nunca y luego nos toca a nosotros limpiarlo todo, podrías estar más atento” . A la larga ese niño llegará a creer que realmente debe ser tonto o torpe. Si en cambio en ambos casos se le dice “a ver cariño, mira los pies, ¿como están los zapatos?, venga amor que tú sabes hacerlo bien, quítatelos y fíjate un poco mejor cada uno a su lado” o bien en el segundo caso decir algo así como “fulanito, mira como tienes el jersey, venga fíjate bien, que tú ya eres un nene no un bebé que sino te tendremos que poner un baberito. ¿Cómo te hemos enseñado coger el tenedor? Vamos que lo haces cada noche bien, concéntrate y sigue”. ¿Cuál de las dos formas os ha gustado más? ¿Cuál os hubiera gustado de os dijeran? La palabra tonto tendría que ser borrada de nuestro vocabulario ya que causa mucho daño. Recordad también que no es lo mismo ser que parecer, el niño puede parecer torpe porque no se fija puesto que normalmente lo hace muy bien y si se fija seguro que le saldrá requetechulo.  Tampoco es aconsejable emplear la típica "es que eres malo", es mejor decir "si tú sabes portarte muy bien, porque haces ahora esto, venga que tú sabes"

Esto también tiene sus ventajas cuando queremos conseguir algo de ellos. Por ejemplo no es lo mismo decir "Si no recoges las fichas del suelo no verás los dibujos" que decir "cuando hayas recogido las fichas del suelo iremos a la sala a ver juntos los dibujos" o bien en vez de verlos juntos se puede ir a merendar si se quiere acompañar de un refuerzo. El primer caso es una amenaza, el segundo es un condicionante pero con un final más apetecible. Si el niño no recoge la culpa no es de mamá que me esta castigando, es del niño que se está retrasando en recoger, tú no le impides ver los dibujos, sólo le estas dando una secuencia de hechos. Si la cosa se puede ir de las manos entonces mamá puede ayudar un poquito, pero que conste que ayudar no es hacerlo todo tú. Ayudar podría ser ir pidiéndole las cosas y tú irlas metiendo en la caja o bien que uno haga una zona de la habitación y el otro otra. Sólo pensad en como os gustaría a vosotros que os dijeran las cosas y aplicarlo.

El pensamiento positivo no se tiene que tener sólo al enseñarle, se tiene que tener siempre. El peque viene todo emocionado porque ha hecho  “un pinta” del que se siente muy orgulloso. Nosotros estamos arreglando cosas en casa como siempre y no estamos para nada, así que le decimos “a sí, otro dibujo, vale, vale, muy bonito sí” y seguimos sin ni siquiera haber mirado el dibujo. Si el niño está tan contento de su progreso hay que valorarlo, el decir “uyyy que mono, venga, ves a hacer otro y luego los colgaremos en la nevera cuando venga papá” no nos llevará mucho tiempo decir algo por el estilo, ¿verdad? Si realmente en ese momento no podemos dedicarle ni siquiera eso, lo mejor es decirle “lo siento amor pero ahora mamá no puede dejar lo que hace para mirar, espérame un momento y enseguida vendré a verlo, mientras puedes hacer uno para papá cuando venga”. Eso sí, cuando podáis pasad a ver los dibujos y alabadlos aunque tan sólo sean tres rayas, un círculo y algo indescifrable en medio, de esta forma el niño ganará en autoestima y tomará confianza haciendo cosas.
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martes, 24 de abril de 2012

Concurso educar en Valores 8 (parte I)


8. Educar en valores primero a los padres
 
Sobre la elección de las lavadoras, las clases de preparación de parto, el inicio en la paternidad de unos padres primerizos, o, como sería el esbozo de ese manual para padres que todos buscamos en la canastilla de la cuna cuando nos trajeron a nuestro hijo y que nunca encontramos debajo del paquetito de las dos muestras de pañales Dodot.

Al comprar una lavadora pretendemos sacarle el máximo rendimiento, para eso hay que saber usarla. Hay un tipo de personas que cuando la compran o les traen el aparato a casa bombardean al vendedor o al técnico con preguntas para que les explique como van los programas y cual se adapta mejor a su tipo de ropa. Otros prefieren leerse de cabo a rabo el manual, incluso la sección de desembalaje e instalación, aun cuando esto ya lo ha hecho el del reparto. Un último grupo pasa de vendedor y de manual y empieza a experimentar para que servirá ese botón o simplemente piensan que no variará mucho de como funcionaba el aparato anterior.  Sé que muchos se escandalizarán, pero yo creo que una gran mayoría de padres actúa de la misma forma cuando les llega a casa su hijo. Están los que preguntan a los abuelos, a las amigas, a los vecinos y en ocasiones incluso al pediatra.  Otros, en el quinto mes, ya se han leído todos los libros de maternidad de la biblioteca local, lo que había en la librería y lo que ha pillado por internet o les han regalado, se ha subscrito a tropecientas revistas incluso tienen sus propias opiniones de la metodología de fulanito y las teorías de menganito y tiene bien claras cuales piensan seguir en la crianza de su hijo.  Algunos van improvisando sobre la marcha o se limitan a repetir los arquetipos y formas con las que fueron educados. Me diréis que existen dos grupos más. Los que recurren a las guarderías, serían los que recurren a las tintorerías y finalmente, los que por unas circunstancias u otras ese hijo acaba siendo educado por los abuelos… vendría ha ser algo así como el eterno “emancipado  treintañero” que los fines de semana le lleva una bolsa con ropa sucia a su madre y se marcha con la limpia de la semana pasada y los tuppers para los próximos seis días.
Antes de nacer los padres primerizos vamos a las charlas del Prenatal y a las clases de preparación de parto. En el Prenatal se nos enseña con un muñeco muy mono como se viste y se baña el niño…. Ya me gustaría a mi conocer al bebé que al bañarle y vestirle se dejaran manejar, estuvieran tan quietitos y colaboraran como el muñeco, ¡Ja!.  En las clases de las matronas también se enseña eso con un muñeco además de como irá el parto y como afrontarlo. No tengo nada en contra de estas charlas, incluso recomiendo a las matronas aunque tengáis que tener un parto por cesárea. Lo cierto es que si en algún momento ocurre algo durante el parto, el equipo médico se encargará de actuar y proceder lo mejor posible y si la madre resulta una histérica la dormirán y se encargarán de que todo salga bien. Así que decir que lo del parto es lo de menos puede parecer frívolo. Realmente se nos prepara mucho para ese momento pero nunca se nos prepara para lo que se nos va a venir luego encima. Los niños vienen sin manual, así que el futuro de los pobres dependerá de los papás que le hayan tocado y de como irán resolviendo los problemas a lo largo de su educación.
Cuando Cintia nos propuso el tema de los valores pensé en un principio con los valores que les damos a los niños para educarlos, pero he pensado que una visión distinta sería comentar los valores que tienen que aprender los padres para educar a los niños. Me explicaré, cuando yo era pequeña  si algo no le gustaba a mi madre tenía unos buenos zapatillazos asegurados u otros castigos, en este caso yo obedecía por miedo al castigo y asumía ese aprendizaje fruto de un castigo, no de un razonamiento, un trabajo educador o la adquisición de un respeto por ciertas cosas y personas. Cuando mi hijo mayor era aún pequeño una vez lo reñí y me quité mi zapatilla, entonces él se quitó la suya haciendo lo mismo que yo. Aún recuerdo su mirada, entonces me dijo “si tú, yo sí”.  En ese  momento vi que lo único que estaba haciendo era repetir aquello que habían hecho conmigo y que yo odiaba tanto. Estaba repitiendo el modo de lavar la ropa de tiempos de mi madre… pero….  ¿si hoy lo hacemos de otra forma?… ¿Por qué no la empleaba?  En ese momento comprendí que por desgracia a mí se me había criado de una forma cuya mayor enseñanza se había convertido en lo que no debía hacer para criar a mi hijo. Tenía que reducarme.  Cambiar de prioridades para en lugar de recurrir a ello tener otras opciones para conseguir del niño su aprendizaje. Con el tiempo he ido adquiriendo una serie de “valores” que me he tenido que auto aplicar para empezar ha ser padres. Lo que intentaré ahora es realizar un pequeño esbozo de ese maravilloso manual de instrucciones que a todas nos hubiera gustado que viniera con la canastilla que nos traían después del parto (ya nos gustaría que existiera un manual de esos).
Imagino que a estas alturas más de uno estará preguntándose como es que esta se cree tan experta en educar a un niño. Os diré una cosa, a mí me tocó hacer un master. Pero no un master de universidad, no, cuando mi hijo mayor tenía tres años casi no hablaba y jugaba al lado de los otros niños pero no con los otros niños. Creíamos que no oía, pero las pruebas fueron todas correctas. Finalmente acabamos en el despacho de una neuropediatra, con el peque en el suelo jugando con unos camiones y nosotros leyendo un informe que nos decía que ese niñito que teníamos al lado tenía un diagnostico de Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), es decir, tenía una serie de rasgos del llamado espectro autista. En mi vida he pasado por muy malos momentos, pero ninguno tan doloroso como ese, literalmente sentía como mi corazón se iba rompiendo. Los siguientes días eran de no poder creérselo, fueron horribles. ¿Cómo le cuentas tú eso a tus padres?  Mi padre no paraba de llorar. Tenía lo que hoy en día clasifican como un niño especial.
Una semana después del diagnostico estaba hablando con una amiga mía y cuando le dije que  el peque era especial me riño. Me dijo que mi hijo era el mismo ahora que hace una semana o hace quince días, que si hasta ese momento le había tratado como un niño normal no tenia porque ahora tratarle de forma diferente, lo que tenía que hacer era ayudarle a salvar el obstáculo  que tenía en comparación con los otros chicos. Seguía siendo un niño como cualquier otro. He comentado esto porque no voy a tratar el valor de la diversidad. El lema del cole al que ahora va es "todos iguales todos diferentes". A menudo cuando la gente se refiere a esta frase suele ser para indicar diferencias sociales, culturales, religiosas, de sexo, edad... normalmente se olvidan de las otras. El hecho de que vuestros hijos jueguen con ellos, les saluden o les den una palmadita en la espalda no implica que se contagien, aunque muchas veces parece que la gente debe pensar esto. Me gustaría que la gente fuera más consciente del daño que pueden hacer a esos niños y a sus familias ya que es algo que le puede tocar a cualquiera sin distinción de raza, religión, cultura, diferencia social y tanto afecta a niños como a niñas y es para siempre desde que naces hasta que eres viejo. Los primeros años después del diagnóstico recuerdo que cuando salía a la calle y veía todos los niños con sus padres me daban cierta envidia y pensaba ¿porque me había tocado a mí?. Mi cura de humildad la tenía todas las tardes cuando iba a buscar al peque al cole. A esa hora cuando salía de casa paraba enfrente un autocar de un cole para niños con síndrome de Down. Entonces pensaba que posiblemente cualquiera de esos padres mataría por tener el tipo de niño que tenía yo y que no tenía ningún motivo para quejarme. Aunque bien pensado, aunque sus hijos fueran “diferentes”, también eran unos niños iguales al mio y a los demás… que fácil nos resultaría si la gente tuviera algo más de empatía.
Recuerdo que el papá del peque solo decía que el niño no podría ir a la universidad. Yo en lo único que pensaba es que mi objetivo sería que a la larga mi hijo llegue a ser una persona feliz. Los valores que rodean al término "persona" para conseguir realmente eso, alguien autónomo, con un futuro, una vida y unas expectativas mínimamente favorables, aceptado por los demás y lo que implica el sentirse feliz, es decir, el estar y sentirse conforme y a gusto con lo que se es o se ha llegado a ser.
Tras muchas batallitas que no entraré en ellas, un divorcio de mutuo acuerdo a los pocos meses del diagnóstico, acabamos en manos de un gabinete psicopedagógico y allí encontramos uno de nuestros primeros “ángeles de la guarda” fue Noemí. Ella primero y otros después fueron los que nos hicieron ver que antes de educar a nuestro hijo teníamos que educarnos a nosotros.  Y aquí es cuando entra la humildad de reconocer tus fallos y la fortaleza para querer mejorarlos y finalmente corregirlos, los padres no somos perfectos ni mucho menos, nos queda mucho que aprender.
Cuando tenemos que empezar a prepararnos como padres. Yo creo que debería ser antes de buscar el hijo. Un amigo mio me comentó una vez que un niño para ser feliz debería haber oído la risa de su madre y la voz de su padre cuando estaba en el vientre. Otro compañero de trabajo me decía que los niños dependen tanto de su madre porque nosotras les llevamos nueve meses de ventaja. Todo ese tiempo han estado oyendo nuestro corazón, nuestra voz, los ruidos de nuestro interior y no empiezan a oír los del padre hasta que salen. Creo que los dos tienen algo de razón. El niño tendría que oír más a menudo la voz de su padre que le dice cosas en el vientre de la madre, sería una forma de compensar estos nueve meses y de irnos mentalizando que la educación de un hijo es cosa de dos y empieza lo más pronto posible por eso hay que compartir desde un principio.
Me he encontrado con gente que decía que había buscado el niño o bien porque estaba harto oír las quejas de la madre/suegra que ya era hora de ser abuela, porque sus amigos tenían todos hijos y así al menos se sentirían otra vez más incorporados en el grupo, o bien porque se les estaba pasando el arroz. ¡Como si la maternidad fuera un picnic en la Malvarosa!. Hay que tener muy claro que se quiere ser padre, porque cuando esa criaturita salga, tú vida cambiará radicalmente y dejaras de vivir para ti durante mucho tiempo.  Un padre tiene que ser lo menos egoísta posible ya que su prioridad debe ser su hijo, no su propio bien,  tiene que ser generoso, también tiene que aprender a amarlo y comunicarse con él lo antes posible.
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lunes, 23 de abril de 2012

Concurso educar en Valores 7

7. Respeto a la diversidad en el cole

Yo pienso que un grandísimo valor es el respeto a la diversidad.
Una buena forma de trabajarlo es en forma de cuento, narrando la historia de un cole donde hay niños de distintas razas, procedencias, religiones y modelos de familia, pero que todos respetan la diferencia, no reivindican que lo suyo sea lo mejor y se llevan bien, además de enriquecerse con semejante crisol.

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domingo, 22 de abril de 2012

Concurso educar en Valores 6

6. Empatía: método educativo japonés
 
Aquí está mi aporte :)

"Documental: Pensando en los demás  Se basa en el método  educativo de Toshiro Kanamori.

Fue grabado durante un año escolar entero,  en una escuela pública de Japón, en una clase en la que los niños hablan sobre sus problemas en casa, sobre la perdida de seres queridos o sobre lo que sienten frente a determinadas situaciones.

Toshiro Kanamori, enseña a los niños las claves y valores esenciales para vivir felices. Su método se basa en una educación que se enfoca principalmente en el respeto y la empatía.

Una de las técnicas que Kanamori utiliza lleva por normbre " Las cartas del cuaderno" y en esta, cada niño escribe cartas sobre sus sentimientos, sus opiniones y las soluciones que han pensando, cada día tres niños leen en voz alta estas cartas, y todos los compañeros opinan al respecto o simplemente muestran su simpatía con el compañero.

Al profesor Kanamori se le murieron dos hijos pequeños, por lo que después de pasar por esta prueba tan difícil,  tiene como objetivo principal enseñar lo valiosa que es la vida.

Vale la pena verlo, estoy segura de que puede darnos buenas ideas, ojalá cosas como estas fueran valoradas por los responsables de nuestros sistemas educativos!"

Aquí los videos:
Pensando en los demás (parte 1)
Pensando en los demás (parte 2)
Pensando en los demás (parte 3) 
Besitos :)
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sábado, 21 de abril de 2012

Concurso educar en Valores 5


5. Cuentos personalizados: "La mochila de tu ser"
 
Cuando estaba embarazada de mi hija, comencé a escribir una serie de cuentos fantásticos con personajes de un mundo mágico que, a pesar de vivir en un universo fantástico, nos dejaban un gran aprendizaje y valores en cada capítulo.
Mi hija aún es pequeña, sólo tiene dos años y no sabe de la existencia de estos cuentos pero cuando sea más mayor espero poder contárselos y compartirlo, a modo de cuento, de historietas y de imaginación, mientras le enseño valores que serán esenciales para su ser.
Es lo que se me ha ocurrido para compartir en tu propuesta de “Educar en valores”. Es uno de los capítulos que tengo escrito, el quinto y se titula: “La mochila de tu ser”.
“...” aquella mañana salí con Taifg a recolectar castañas pero, debido  a mi tripota, me costaba avanzar con dificultad, por lo que decidí caminar despacio para estirar mis piernas y fue así como llegué hasta la gruta del duende azul.  Me senté en una enorme piedra plana desde donde se podía divisar aquel pequeño o gran paraíso de tonalidades relajantes y esencias naturales.  Taifg me había hablado de la existencia de este duende, Pab, y de sus facultades, así como de su sencillez y esa habilidad para no hacerse notar pero sí sentir. Agradecí enormemente haberme topado con ese lugar y apreciar la lección que le dio a uno de sus pequeños duendecillos...bueno, también a mí que estaba escuchando en silencio.
Con un gorro añil y la piel del color de un cielo despejado, sin más argumentos que su inteligencia y sabiduría, comenzó a detallar una serie de elementos que nunca debía faltar en lo que denominó: “la mochila de su ser.
“Pase lo que pase en la vida, estés arriba o abajo, nunca olvides portar contigo:
La prudencia. Para que esté presente en ti la reflexión, la precaución y la moderación.
La calma. Que la paz y la tranquilidad te acompañen en tu día a día.
La confianza. De la mano de la seguridad en uno mismo,  de la fe, la autoestima, del valor, de las cualidades. De la firme esperanza, la decisión y el ánimo.
La inteligencia. Que se irá desarrollando con el aprendizaje, el análisis, la comprensión. La habilidad, la destreza y la experiencia.
La bondad. Que destaque la calidad de bueno, la inclinación natural hacia el bien. Que te lleve a una suavidad de carácter y te haga ser amable. Sin olvidar la cortesía y el favor.
Trabaja constantemente la asertividad e irás tomando habilidad para expresar con facilidad y sin ansiedad el propio punto de vista, afirmar o ratificar los propios intereses, sin negar los de los demás, aunque no los compartas. Piensa que las personas con opiniones diferentes a las tuyas también te ayudarán a crecer, respeta ante todo y no emplees modos socialmente inaceptables.
Aprenderás a limitar, a puntualizar, a reducir, a sobrepasar, a atenerse. No dejes que nadie traspase tu ser sin tu consentimiento, porque recuerda que algunas cosas que nos suceden: malos modos, desplantes, chantajes, risas, marañas...nos pasan porque se lo estamos permitiendo al otro. Y aún así te sucederán, pero ve cultivando tus acotaciones tras uno de estos actos. No será fácil y encontrarás situaciones desagradables pero recuerda que:  a veces es mejor plantear cómo quieres las cosas que tener que aguantar algo que no deseas, por no decirlo a tiempo.
Pasarás por muchos estados anímicos, por infinidad de emociones, sentimientos y pensamientos, así como, de errores y aciertos pero nunca olvides equilibrarlos con los elementos esenciales de tu ser.
Llorar, reír, subir y caer para siempre avanzar, para fortalecer, para aprender, para rectificar, para siempre continuar.
La humildad. No presumas de logros y reconoce tus fracasos y debilidades. Actúa sin orgullo.
No olvides que lo que hoy está arriba, mañana puede estar abajo y viceversa. Por eso lo que siempre debe permanecer es tu propio ser, que únicamente manipules tú.

Me alegré enormemente haber descansado justo al lado de esa gruta, y una vez más pensé en mi futura hija, en todas esas charlitas que ella y yo tendríamos a lo largo de la vida...

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